Cuidados intensivos para esos días de mucho sol. El tomar baños de sol resulta cada día más peligroso para nuestra epidermis e incluso para nuestra salud. Cuidados intensivos para esos días de mucho sol
Es por todo esto que debemos preparar nuestra piel con tratamientos específicos que prevengan los desastres estivales en nuestra piel. Limpíar la piel es fundamental: Podemos empezar tomando una ducha con agua templada para acabar con agua fría; así tonificaremos la epidermis y a la vez favoreceremos el sistema circulatorio. Hidratación es el paso a seguir: ya que en este momento la epidermis esta limpia de todas impurezas y se comporta como una esponja para absorber todos aquellos productos hidratantes y regeneradores. Una piel bien hidratada será firme y elástica nos presentará una luz especial, teniendo en cuenta que una vez que se deshidrata, se vuelve opaca y rugosa. Vamos a cuidarla y démosla de beber todo aquello que necesita.
Nutrición es un paso esencial: para todas aquellas pieles que necesitan algo más que agua. Paradójicamente pensamos que tenemos que dar de comer, no sólo de beber. Ahora bien los medios de comunicación nos informan año tras año de la pérdida progresiva de la capa protectora de ozono. Tendremos que poner en la balanza los beneficios y los efectos nocivos del sol. Sólo 10 minutos nos reportan beneficios internos: pero una exposición indiscriminada al sol y la lucha por ponernos morenas se convierten en un serio perjuicio para la piel. Hablamos de cáncer cutáneo y problemas pulmonares. Para prevenir y no correr estos riesgos debemos utilizar cremas protectoras a partir de factor 20 en adelante. La forma de aplicación se comienza media hora antes de la exposición al sol, y la repetiremos cada 2 horas, ya que los baños en el agua y nuestro propio sudor hacen que la aplicación pierda eficacia. Debemos proteger también las orejas y empeines y por supuesto las gafas de sol y las gorras o sombreros son elementos indispensables en nuestro atuendo. Después de una jornada solar debemos ducharnos con agua fría o tibia y aplicarnos cremas calmantes como after-sun; si aún así notamos la piel reseca, aplicaremos una crema superhi-dratante y relajante
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